ÓLEOS

 

Luis Ortega no es fácil- más bien, no es posible- de definir, ni de encasillar. Empleando los términos al uso vemos que en su obra hay formalismo e informalismo, realismo que puede competir con ventaja con los hiperrealistas, expresionismo que sin llegar jamás a la exasperación-tan fácil de lograr- llega a lo más hondo y, cuando el dolor sale de adentro, se difumina en atmósferas cargadas de simbolismo, casi surrealistas, en fin, cuando Luis Ortega piensa y pinta en abstracto llena la tela de manchas en ebullición.

Luis Ortega hizo del arte su vida y en pintura ha hecho todos los géneros y empleado todas las técnicas, de todas las maneras y modos posibles porque siempre ha puesto su capacidad de hacer al servicio de la obra mediante el empleo del lenguaje preciso y de la técnica adecuada.

De este modo Luis Ortega se convirtió en río caudal, pluriforme, acogiendo e incorporando a su cauce aguas diversas, discurriendo sin inundar ni destruir nada, sin detenerse nunca, "andando lácido entre el ruido y la prisa'', trabajando como solo lo hacen los privilegiados, como si de una diversión se tratara, pasando sin esfuerzo, sin salto alguno, de un retrato a una academia, de un paisaje soñado a una ilusión vista, de la amorosa sencillez del bodegón a la española a la compleja expresión del dolor sin aspavientos, del cartel festero o comercial a la ilustración de poemas o relatos...Todo sin vacilaciones, sin trivialidades.

(IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto. C; 2000)